Ataque de perro a niño en Chilca reabre debate sobre control de canes

El ataque de perro a niño de 12 años en Chilca Huancayo volvió a poner en evidencia el riesgo que enfrentan los menores cuando circulan por calles donde abundan canes sin supervisión ni dueño responsable. Según la denuncia presentada por la abuela del menor, los hechos ocurrieron la mañana del último domingo en el pasaje 28 de julio, en el distrito de Chilca, cuando el niño se dirigía a realizar actividades cotidianas y fue sorprendido por un perro que lo mordió, causándole lesiones que requirieron atención médica.

La familiar del menor cuestionó que en la zona se observen varios perros abandonados o que salen sin correa, sin que los propietarios asuman responsabilidad ni exista un control efectivo por parte de las autoridades locales. Por ello, pidió a la municipalidad de Chilca y a los propios vecinos coordinar acciones para evitar nuevos ataques, recordando que en años recientes se han registrado otros casos similares de menores heridos e incluso fallecidos por ataques de canes en Huancayo y en el mismo distrito.

La denuncia se suma a antecedentes como los ataques de jaurías y perros de razas grandes a niños y adolescentes en distintas zonas de la provincia, hechos que generaron conmoción y llamados a aplicar con rigor las ordenanzas de tenencia responsable de mascotas. En respuesta a esa problemática, la Municipalidad Distrital de Chilca aprobó un plan de trabajo denominado “Tenencia Responsable de Canes”, pero los nuevos casos evidencian que su aplicación aún enfrenta brechas, sobre todo en la fiscalización diaria y en la sensibilización a los dueños.

Especialistas en salud pública y protección animal insisten en que la solución pasa por un enfoque integral: campañas de vacunación y esterilización, registro de mascotas, sanciones a propietarios negligentes y educación comunitaria sobre convivencia segura entre personas y animales. Mientras tanto, la familia del menor atacado en Chilca espera que su caso no quede impune y sirva como punto de quiebre para que el control de canes deje de tratarse solo después de una tragedia.