Los grupos separatistas de Camerún anunciaron una tregua temporal de tres días en los combates coincidiendo con la visita del papa León XIV, en un intento por facilitar el desplazamiento seguro de civiles, peregrinos y autoridades durante su estadía en el país.
La decisión fue comunicada por la Alianza por la Unidad, que agrupa a diversas facciones que operan en las regiones angloparlantes del oeste del país. Según el comunicado, la pausa responde a la importancia espiritual de la visita papal y busca garantizar condiciones de seguridad en medio de un conflicto que lleva varios años.
El conflicto en Camerún comenzó en 2017, cuando grupos separatistas angloparlantes se levantaron contra el gobierno central, dominado por la mayoría francófona, con el objetivo de crear un Estado independiente. Desde entonces, la violencia ha provocado más de 6.000 muertes y ha desplazado a más de 600.000 personas, según datos de organismos internacionales.
Durante su visita, el Papa León XIV tiene previsto llegar a la capital, Yaundé, y posteriormente trasladarse a Bamenda, considerada uno de los principales focos de violencia. Allí encabezará una reunión centrada en la paz y la reconciliación.
El portavoz separatista Lucas Asu destacó que la tregua busca mostrar compromiso con la moderación y el respeto a la vida humana. Además, subrayó que la visita del pontífice debe mantenerse en el ámbito espiritual, sin interpretaciones políticas.
A pesar de la reducción de algunos ataques en los últimos años, el conflicto en Camerún sigue sin una solución clara. Las conversaciones de paz con mediadores internacionales se encuentran estancadas y persiste la desconfianza entre las partes.
La tregua anunciada por los separatistas se interpreta como un gesto simbólico que podría abrir una oportunidad para el diálogo, aunque su impacto dependerá de la voluntad de las partes para avanzar hacia una solución duradera.