Deb Haaland hizo historia en Estados Unidos tras ganar las elecciones para gobernadora de Nuevo México. La demócrata se convirtió en la primera mujer indígena en alcanzar este cargo político, según las proyecciones electorales difundidas por Associated Press (AP) y NBC durante las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre de 2026.
La victoria representa un nuevo capítulo en la participación de los pueblos originarios en la política estadounidense. Haaland llegará al gobierno estatal después de desempeñarse como secretaria del Interior durante la administración del expresidente Joe Biden, entre 2021 y 2025.
Durante ese periodo, se convirtió en la primera mujer nativa americana en integrar el gabinete presidencial de Estados Unidos. Antes, en 2018, también alcanzó representación en la Cámara de Representantes, donde compartió el reconocimiento de ser una de las primeras mujeres indígenas elegidas para ese órgano legislativo con Sharice Davids, congresista por Kansas.
Entre las principales prioridades anunciadas por su equipo de campaña figuran la salud, la vivienda, la educación, la seguridad y la atención de las adicciones. También planteó abordar problemas relacionados con la sequía y buscar soluciones para los desafíos sociales y económicos de Nuevo México.
La trayectoria de Deb Haaland incluye experiencias fuera de la política. Trabajó en servicios de catering y dirigió un negocio dedicado a la producción y envasado de salsas. Además, asumió la crianza de su hijo mientras continuaba sus estudios.
Su formación académica comenzó en diferentes escuelas públicas debido a los constantes traslados de su familia militar. A los 28 años obtuvo una licenciatura en Inglés en la Universidad de Nuevo México y posteriormente completó estudios de posgrado en Derecho.
Como secretaria del Interior, Haaland impulsó investigaciones sobre los internados que separaron forzosamente a niños indígenas de sus familias. El trabajo produjo dos informes oficiales y el proyecto Road to Healing, orientado a reconocer las consecuencias de estas políticas.
También promovió acuerdos de cogestión de tierras con comunidades indígenas, que aumentaron de 20 a 300 durante su gestión. La iniciativa buscó incorporar los conocimientos tradicionales en la protección del medio ambiente.
Asimismo, impulsó la creación de una unidad especializada en casos de personas indígenas desaparecidas y asesinadas.
Su elección como gobernadora de Nuevo México representa un acontecimiento histórico para la representación indígena y abre una nueva etapa en su trayectoria política dentro de Estados Unidos.