El fenómeno El Niño podría generar lluvias intensas, inundaciones y deslizamientos en diferentes regiones del Perú. Una de las principales advertencias apunta a Lima, donde tres horas de precipitaciones continuas e intensas podrían desestabilizar los cerros y poner en peligro las viviendas construidas en sus laderas.
La alerta fue formulada por Fernando Neira, especialista en gestión del riesgo de desastres, durante una entrevista con Willax. El experto explicó que las lluvias convectivas podrían presentarse con mayor intensidad entre febrero y marzo, debido a las condiciones de calentamiento del mar peruano.
Neira recordó que Lima ya registró emergencias similares en 2009 y 2010. En esos años, las precipitaciones provocaron un alud en el asentamiento humano Señora de los Milagros, en Comas, además de situaciones de riesgo en Collique y Ventanilla.
Sin embargo, el escenario actual podría ser más complicado debido al crecimiento urbano y la ocupación de cerros. Actualmente, numerosas viviendas se encuentran en laderas y zonas expuestas a deslizamientos.
Uno de los sectores que genera mayor preocupación es la quebrada del Pedregal, en San Juan de Lurigancho. Según el especialista, su composición rocosa podría favorecer el arrastre de grandes bloques de piedra durante una eventual activación.
También alertó sobre las denominadas cuencas ciegas, espacios donde el agua se acumula por falta de sistemas adecuados de drenaje. Esta situación podría ocasionar inundaciones en calles, avenidas y pasos a desnivel de Lima.
En el norte del país, Tumbes ya registró las primeras inundaciones de la temporada. Neira explicó que las lluvias convectivas están relacionadas con el calentamiento excesivo del agua del mar, que favorece la formación de precipitaciones intensas.
El especialista advirtió que las inundaciones en esta región podrían alcanzar niveles considerables entre dos y tres horas después del inicio de las lluvias. Por ello, recomendó identificar rutas de evacuación, seguir las alertas oficiales y prepararse para actuar oportunamente.
Otro factor preocupante es la baja ejecución presupuestal. Según lo señalado en la entrevista, hasta junio solo se había ejecutado el 27% de los recursos destinados a obras de prevención ante El Niño en Tumbes.
Finalmente, Neira pidió fortalecer la cultura de prevención, mejorar la gestión de riesgos y priorizar las obras que protejan a las poblaciones vulnerables frente a inundaciones, huaicos y deslizamientos.