El Perú registró uno de los periodos de mayor inestabilidad política de América Latina al tener nueve presidentes entre 2016 y 2026. Durante esa década, el país atravesó renuncias, vacancias presidenciales, sucesiones constitucionales, protestas sociales e intentos de reorganización del poder, hechos que marcaron profundamente la vida política nacional.
La crisis comenzó con el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski, quien renunció en marzo de 2018 en medio de denuncias relacionadas con el caso Odebrecht. Su salida permitió la llegada de Martín Vizcarra, quien impulsó reformas políticas, pero fue destituido por el Congreso en noviembre de 2020.
Posteriormente asumió Manuel Merino, cuyo mandato solo duró cinco días debido a las masivas protestas registradas en todo el país. Tras su renuncia, el Congreso designó a Francisco Sagasti, quien encabezó un gobierno de transición y organizó las elecciones generales de 2021.
En esos comicios fue elegido Pedro Castillo, cuyo gobierno enfrentó constantes enfrentamientos con el Congreso. El 7 de diciembre de 2022 anunció la disolución del Parlamento, decisión que terminó con su destitución inmediata y la asunción de Dina Boluarte por sucesión constitucional.
Boluarte permaneció en el cargo hasta octubre de 2025, periodo marcado por protestas sociales, conflictos políticos y cuestionamientos a su gestión. Luego asumió José Enrique Jerí Oré, quien permaneció pocos meses en la Presidencia antes de ser reemplazado por José María Balcázar Zelada, encargado de conducir la transición hacia las elecciones generales de 2026.
En la segunda vuelta presidencial, Keiko Fujimori obtuvo la victoria frente a Roberto Sánchez y fue proclamada oficialmente presidenta electa. El 28 de julio de 2026 asumirá la Presidencia para el periodo 2026-2031, convirtiéndose en la novena mandataria que ocupa el sillón de Pizarro en apenas diez años.
Este periodo refleja una de las etapas más complejas de la política peruana, caracterizada por la alta rotación de presidentes, la confrontación entre el Ejecutivo y el Legislativo y una permanente crisis institucional que marcó el rumbo del país durante la última década.