La eliminación de Bolivia en el repechaje intercontinental dejó una de las imágenes más impactantes del fútbol reciente: el llanto de Guillermo Viscarra. El arquero no pudo ocultar su tristeza tras la derrota 2-1 frente a Irak, resultado que dejó a la selección boliviana fuera del próximo Mundial.
El encuentro se disputó en el Estadio BBVA, donde Bolivia llegó con la ilusión intacta de romper una larga ausencia mundialista que se mantiene desde Estados Unidos 1994. Sin embargo, el equipo asiático fue más efectivo y terminó apagando el sueño de todo un país.
Tras el pitazo final del árbitro Iván Barton, los jugadores bolivianos cayeron en la frustración. Algunos rompieron en llanto. Otros se quedaron en silencio. La imagen más conmovedora fue la de Viscarra, quien se apoyó en uno de los postes y lloró desconsoladamente.
El guardameta, que milita en Alianza Lima, había sido clave en los partidos previos del repechaje. Su desempeño fue destacado, pero no suficiente para evitar la eliminación.
Luego del partido, el equipo abandonó el estadio sin dar declaraciones. En la zona mixta, Viscarra evitó a la prensa. Su expresión lo decía todo: dolor, frustración y un sueño roto.
Por su parte, el entrenador Óscar Villegas reconoció el duro golpe. Aseguró que el equipo está “devastado”, pero destacó el potencial de un plantel joven que apunta al futuro.
Ahora, Bolivia deberá enfocarse en el proceso rumbo al Mundial 2030. La ilusión no desaparece, pero la herida aún está abierta.
La escena de Viscarra se convierte en símbolo del esfuerzo y la frustración de una selección que estuvo muy cerca de hacer historia.