Las autoridades de Estados Unidos intensificaron las investigaciones sobre la venta de airbags falsificados, luego de confirmar que estos componentes estuvieron relacionados con al menos 10 muertes y varios heridos graves desde 2023. El caso ha puesto bajo la lupa el mercado de repuestos para vehículos usados y la comercialización de estas piezas a través de plataformas digitales.
La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA) prohibió en abril la importación y venta de infladores de airbags asociados a la empresa china DTN, tras determinar que representan un riesgo extremo para los conductores. Según las investigaciones, estos dispositivos fueron instalados en vehículos que habían sufrido accidentes y fueron reparados con repuestos adquiridos por internet.
Las autoridades aclararon que el problema no afecta a los vehículos nuevos, sino a automóviles usados que reemplazaron sus bolsas de aire originales con componentes de procedencia dudosa. La NHTSA indicó que aún no es posible determinar cuántos vehículos circulan con estos airbags falsificados, debido a la complejidad de rastrear su distribución.
La empresa DTN rechazó las acusaciones y aseguró que los productos investigados serían falsificaciones de sus propios componentes. Sin embargo, el organismo regulador mantuvo la prohibición mientras continúan las investigaciones sobre la cadena de comercialización.
Uno de los principales focos de atención son las plataformas de venta por internet. Los airbags falsificados eran ofrecidos por apenas 100 dólares, un precio muy inferior al de una pieza original. Sitios como eBay y Facebook Marketplace fueron mencionados en las investigaciones por facilitar la venta de estos productos entre particulares, mientras que Amazon recordó que prohíbe la comercialización de airbags y sus componentes.
Las investigaciones también revelaron varios casos judiciales contra personas dedicadas a importar y vender estos dispositivos. Uno de ellos involucra a un exfuncionario de Carolina del Norte que habría distribuido cerca de 2.500 airbags falsificados mediante redes sociales y plataformas digitales.
Entre los casos más dramáticos figura el de Destiny Byassee, una joven de 22 años que murió en Florida tras la explosión de un airbag instalado después de un accidente previo. Otro caso corresponde a Eui Seok Kang, quien sufrió graves lesiones faciales en Texas cuando fragmentos metálicos del dispositivo impactaron su rostro durante un choque.
Las autoridades continúan recibiendo reportes de nuevos accidentes fatales y advierten que el uso de airbags falsificados representa un grave riesgo para la seguridad vial. Por ello, recomiendan verificar que las reparaciones se realicen con repuestos originales y en talleres autorizados.